“LA BOLIVIANA” LE PONE SABOR A QUILANGA

 

Tiene dos hijos y su esposo la convenció para que viniera a Ecuador.

La cotidianidad de Quilanga en la provincia de Loja, se ha visto motivada por la alegría y simpatía de Jessica Soruco Salces ‘La Boliviana’, quien reside en este cantón desde hace varios años. Tiene un restaurant que es el preferido entre los turistas, además la labor social que realiza la hacen merecedora del cariño de los habitantes del sector.

Migrante

‘La Boliviana’ dice que hace varios años emigró hasta Inglaterra. “Mi esposo Francisco Stalin Cueva es de Quilanga, nos conocimos en el extranjero, decidimos venir a este lugar, porque él me hablaba mucho de su tierra, decía que es muy tranquilo, que la gente sale a vender verduras, llegue en 2007 a este lugar”.

Emprendimiento

“Llegué a Quilanga y decidí emprender, este es un lugar pequeño, mi anhelo siempre fue tener mi restaurant. Me gusta mucho trabajar en la cocina, mesclamos la gastronomía de mi país y mi esposo me ayuda con la comida ecuatoriana. Así surgió mi restaurant ‘La Boliviana’, con el firme objetico de motivar el turismo”, menciona.

Jessica, señala que el plato más pedido en su local es la parrillada boliviana, la misma que se ofrece los días jueves. La gente también solicita la salsa conejo, el pique macho y el silpancho que es lo más típico. De la comida ecuatoriana dice que lo que más le gusta es el caldo de bagre y la guatita.

Labor social

‘La Boliviana’ es un personaje muy popular en Quilanga. El reconocimiento que se ha ganado no

es solo por su buena sazón, sino también por su noble corazón. “Formé un club de niños con los cuales me reúno todas las semanas, estamos trabajando ya dos años y lo hacemos para que el nombre de nuestro cantón resalte. Tenemos un ballet, yo pido ayuda y les enseñó muchos valores. Tengo 42 niños que son parte de mi familia”

Los días domingos Jessica, prepara los almuerzos solidarios. Llega la gente del sector rural y la pobreza ese día es más visible. Solo el domingo un almuerzo en ‘La Boliviana’ puede costar un dólar, hay incl

 

uso gente que pregunta que puede comer con 50 centavos, ahí aparece la mano generosa de esta emprendedora para ayudar

Ella es enfática en manifestar que está feliz en Quilanga y que se quedará para siempre, “en este hermoso lugar”. (EVLL).